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Nuestra primera aventura en el Cerro Chirripó

Con muchas ganas de hacer un buen viaje y barajando algunas opciones, finalmente decidí visitar el Parque Nacional Chirripó, sin saber que sería una aventura que me marcaría de por vida y que me haría volver una y otra vez en busca de eso, que sólo en ese lugar se encuentra, y que es diferente para cada uno.

Convencí a mi amigo Elmer para que nos llevara en su berlina, sin saber que luego tendríamos algunos problemas en el camino, a mi amiga Rocío y a mi sobrina Oldi Susana, que es licenciada en Turismo y también sería una experiencia única para ella.

Después de revisar y revisar la poca información que había en internet sobre como reservar decidí el día dos de enero llamar, posiblemente llamé más de 100 veces hasta que por fin me contestó el personal del parque, definitivamente la entrada al parque era algo muy demandado y lo sigue siendo.

Pude reservar para los primeros días de marzo, ahora con la reserva en la mano, era el momento de buscar información sobre la preparación correcta para escalar esta montaña, el calzado adecuado, los sacos de dormir, la comida que había que llevar, el itinerario a seguir, pff había multitud de cosas que comprobar. Hice mi lista y compartí la información con los demás miembros del equipo de aventura, para que todos estuviéramos debidamente preparados.

Comida enlatada, barritas energéticas, sopas instantáneas, sacos de dormir, las mochilas necesarias, linternas (sí, linternas y no frontales, jajaa) guantes, capas, la ropa adecuada, todo estaba planeado y calculado, nada podía salir mal.

Llegó el día esperado, había reservado una bonita fecha, de jueves a domingo, el jueves cometimos el primer error y salíamos tarde, como a las 6 AM, nos encontramos en Alajuela y de ahí salimos a Pérez Zeledón, quedando atrapados en la ya común presa de San Pedro a Cartago donde perdimos mucho tiempo. Y empezamos a desesperarnos un poco porque nuestro itinerario se estaba desmoronando.

Al llegar a Pérez Zeledón nos detuvimos en Maxi Pali, para comprar algunos comestibles que necesitábamos, junto con algunos bidones de gasolina para la cocina portátil y un par de vinos para el camino.

Tras interminables kilómetros de carretera en mal estado, por fin llegamos a la Oficina del Parque Nacional de Chirripó, en San Gerardo de Rivas, donde los cuatro registramos nuestra entrada, presentando los comprobantes de depósito bancario.
Tras una charla informativa y los consejos del encargado, continuamos nuestro camino.

Había leído que el camino era apto solo para 4×4 , en el camino, constantemente nos topábamos con 4×4 que venían de la carretera que se detenían un poco como diciendo “que diablos pretende hacer este tipo con ese sedan”, todo iba bien, el camino de lastre de Pérez Zeledón a San Gerardo de Rivas era transitable hasta que llegamos a varias pendientes donde tuvimos que bajarnos para que el auto pudiera subir, era común escuchar los golpes de las piedras del río en el camino donde golpeaban la parte inferior del sedan.
Sin embargo, todo fue bien y el coche pudo con la carretera.

Había reservado nuestra estancia el primer día en el Hotel Urán, que es el más cercano a la entrada del parque, es un hotel muy bonito y muy barato, 9000 colones por noche, el más barato de la zona.Llegamos al hotel bastante tarde, sobre las 2 PM.

Allí ya habíamos cometido el segundo error, que fue llegar al Hotel Uran sin haber pasado a dejar nuestro equipaje en la oficina de los porteros, así que dejando el coche en el hotel, descargamos rápidamente las maletas, desechamos lo que no íbamos a subir y cada uno preparó su bolsa llena de cosas no imprescindibles, y nos pusimos a caminar hasta la oficina de los porteros unos 4 km, ya que el carro no era apto para volver por ese camino tan accidentado.

Cuando llegamos a los porteros, otra vez tuvimos que sacar algunas cosas del equipaje porque no teniamos suficiente dinero para pagar que nos subieran todo y bueno, finalmente volvimos al hotel,
finalmente volvimos al hotel.

En el hotel, tuvimos que hacer un inventario de la comida que llevaríamos, en ese momento, podíamos cocinar en el refugio de Base Crestones, así que íbamos armados con una cocina de gas, pero de nuevo y para no cargar con tanto peso, nos sentamos en una mesa al aire libre y empezamos a desechar la comida que no llevaríamos, cometiendo así nuestro tercer error y uno grande.

Distribución de alimentos

Dejamos comida que era indispensable y que necesitaríamos más tarde, como verás, fue un desastre.

Por la noche, cenamos lo que nos recomendó el hotel, una buena pasta italiana que nos daría la energía necesaria para el ascenso.

Nos despertamos tarde, a las 3AM, había investigado un poco, y sabía que teníamos que salir a las 3AM, pero nos levantamos a las 3AM y salimos un poco después de las 4AM, otro error, no teníamos ni idea de lo que nos esperaba, el camino pesado y empinado que nos esperaba y todo el tiempo que nos llevaría subir, pero fue muy divertido.

El principio. Nuestra primera aventura en el Cerro Chirripó

La primera parte del recorrido es a través de pastizales hasta llegar finalmente a la entrada del propio parque, unos 4 km, siendo la primera vez, en cada KM aprovechamos para hacer nuestras fotos que quedarán para la historia.

Increíblemente cansados y con mucha carga, ya que todos llevábamos multitud de baratijas y hasta latas de comida!!! jaja sí, para evitar pagar más en los porteadores, decidimos llevarlos nosotros jajaja, el peso de cada uno se multiplica por 3 cuando tienes que subir 15 kM!

Kilómetro 5

Finalmente llegamos a una especie de cabaña a 7 km llamada Llano Bonito, allí, ya era de día, nos sentamos, comimos y descansamos, llenamos nuestras botellas de agua y continuamos .

El cansancio ya empezaba a hacer mella…

Al fondo, ya se podían admirar los Crestones.

El paisaje fue cambiando, se hizo más árido, más desolado, empezamos a ver viejos troncos quemados de algún incendio ocurrido tiempo atrás, nos dimos cuenta de lo frágil que es el bosque en el Parque Nacional Chirripó y del cuidado que debemos tener, es fundamental que las personas que vayan allí no fumen, ya que una sola chispa puede provocar un desastre.
paramo camino del chirripó

La temida pendiente del arrepentido…

Los senderos se volvieron algo diferentes ahora, más páramo, los árboles ya no eran altos, más rocas puntiagudas por todas partes y finalmente vimos el Refugio Base Crestones en la distancia.

Por fin habíamos llegado a nuestro destino, aunque bastante tarde, eran aproximadamente las 2 de la tarde y no quedaban fuerzas para nada más, nos apresuramos a registrarnos con el personal del parque donde nos indicarían nuestra habitación, rápidamente dejamos todas las maletas tiradas en el suelo y nos dispusimos a descansar.

Nuestras mochilas ya estaban en el albergue, así que lo recogimos todo y nos preparamos para pasar el rato en el albergue.

Ese día no pudimos subir a los Crestones, lo que sí pudimos descubrir fue parte del camino que llevaba al Mirador de la Sabana de los Leones, pero habíamos llegado muy tarde y estábamos muy cansados, sólo nos quedaba tomar café, comer y dormir para el día siguiente intentar aprovecharlo al máximo.

Durante la cena, hacia las 19 h, descubrimos que no habíamos traído comida suficiente para los cuatro, prácticamente toda la comida que habíamos traído se había acabado y apenas quedaba para el desayuno del día siguiente.

Una vez listos para dormir, empezamos a sentir el frío intenso del páramo, cada uno con su respectivo saco de dormir pero yo había comprado un saco de dormir usado para la nieve!!! jaja en mitad de la noche tuve que quitarme la ropa por el calor que hacía dentro.

Sábado, nos despertamos tarde, a las 3 AM y desayunamos lo que pudimos encontrar en la cocina del albergue, todos los turistas ya se habían ido para el Cerro Chirripó y alrededores y nosotros éramos los últimos que quedábamos, así que pudimos buscar descaradamente algo de comida, había algunas cosas dejadas por otros turistas, así que comimos lo que pudimos, un café rápido y salimos a toda velocidad hacia la cima del Cerro Chirripó.

El camino era largo así que intenté apurar el paso ¡chop! ¡chop! la pobre Rocío, que sufría de insomnio no podía cerrar un ojo, ni siquiera por el cansancio de la noche anterior y prácticamente estuvo maldiciendo nuestra existencia todo el camino.
Las linternas pesaban cada vez más con sus tres pilas D cada una, a cada paso daban ganas de tirarlas al río (¿a quién se le ocurre llevar linternas?) sólo Elmer era listo con una linterna frontal.

Cansados y hambrientos bordeamos el río Talari hasta llegar, hicimos algunas fotos de la escarcha que había caído durante las primeras horas, aún de noche, llegamos al Valle de los Conejos, donde por supuesto, no faltaron las fotos.

Continuamos, subiendo y subiendo hasta que a nuestra izquierda quedó el magnífico Valle del Lago, y más allá, en el horizonte, ya podíamos ver las lucecitas de los turistas en la cima del Chirripó, los que habían venido a ver el amanecer en la cumbre, también era nuestra intención, pero el amanecer nos encontró en las laderas del pico.

Subir al Cerro Chirripó es casi como escalar, para los que nunca lo han hecho, es una experiencia única, una vez arriba, nos encontramos con otros turistas y nos dispusimos a admirar la belleza que nos rodeaba por todos lados, y a hacer muchas, muchas fotos.

Cometimos otro error y fue tomarnos demasiado tiempo para descansar, prácticamente empezamos a bajar la montaña a eso de las 8 AM, ya no quedaba mucho tiempo y decidimos regresar al Refugio Base Crestones para almorzar con lo poco que pudimos encontrar entre las sobras.

Tuvimos que volver a descansar, dormimos un poco y nos levantamos hacia las 14.00 h para visitar apresuradamente Los Crestones.

Subir a Los Crestones no fue fácil, pero sí toda una experiencia, llegamos a un punto del sendero en el que apareció una roca gigantesca, y el sendero se convirtió sólo en roca.

Finalmente llegamos, a la roca principal llamada Aguja, pero nosotros la llamamos la cara del indio por su similitud, pasada la cara del indio nos adentramos en el corazón de los Crestones y exploramos cada punto, hasta que subimos a la parte más alta donde la vista es impresionante.

No tuvimos mucho tiempo, ya que nos cayó un chaparrón y no eran gotas de agua sino granizo, nos asustamos y regresamos rápidamente al refugio. No podíamos vivir una tarde en los Crestones a causa de la lluvia, así que nuestra aventura había terminado.

Para ser la primera vez, lo hicimos bastante bien, muchos errores nos impidieron poder visitar más lugares y estar en buenas condiciones, pero habíamos conseguido nuestro objetivo.

Por la noche, tuvimos que celebrar….

Antes de irnos a dormir, tuvimos que volver a meter todo en nuestras mochilas y pesarlo en la romana que el parque tiene para ello, ya que los porteadores llevarían nuestros bultos de vuelta a San Gerardo por la mañana temprano, lo mismo, una vez más, pero esta vez y no queriendo pagar más decidí llevarme el saco de dormir para la nieve a la espalda jajajaja… Mientras que Susana Oldi se había dejado una chaqueta para el frío bastante pesada y Rocío su saco de dormir, y Elmer se dejó varios bidones de gasolina, no podían con el peso.

Y finalmente el último error, el domingo, nos levantamos muy tarde y salimos de vuelta al hotel de Urán a las 7 de la mañana, prácticamente cuando ya no quedaba nadie en el refugio.
Lo que aprovechamos para comernos todos los restos de comida que encontramos 🙂 El peso de la mochila durante todo el día fue muy pesado.

El peso de la bolsa durante todo el viaje fue desconsiderado y pudo romper el salveque suizo que llevaba, hizo que las correas se soltaran, al cabo de un rato, tuve que desatarlo de la bolsa y llevarlo en la mano, así durante 7 kM, jeje todavía lo tengo.

Una vez en el hotel, subimos a la berlina y fuimos a la portería a recoger nuestros paquetes, y pagar, lo que nos quedaba de dinero por ellos, volvimos a casa sanos y salvos, pero nos quedamos con ganas de más, y al año siguiente, volvimos.

Errores cometidos:

  • No llevar suficiente comida.
  • Llevar demasiada carga.
  • Levantarse demasiado tarde.

Aprende de nuestros errores para hacer tu viaje más placentero y sacar el máximo partido al dinero invertido, que es bastante, en total gastamos aproximadamente entre 100.000 y 150.000 colones cada uno.